miércoles, 25 de abril de 2012

   Lo eterno y absoluto. Este es el tema que ocupó al gran discípulo de Sócrates. Platón (427-347 a. C.) sintió la fascinación por un tipo de realidad a la que desde lo mas íntimo de nuestro ser aspiramos. Profundamente insatisfechos en nuestra condición de "prisioneros de la caverna" aspiramos a otra vida más plena y afín a nuestro ser esencial. El mundo eterno de las Ideas será el fundamento objetivo, "alimento de las alas de nuestra alma", como nos dice Platón en Fedro, en el que nuestra Razón debe sustentarse para alcanzar los tres grandes propósitos de la vida: la Verdad, el Bien (que para Platón se cifra en el bien individual y social) y la Belleza.  




 El dualismo ontológico


 Platón  defendió  un claro dualismo ontológico, creyendo en la  existencia  de  dos  tipos de realidad o tipos de mundos:  el mundo sensible y el mundo inteligible o  mundo de las Ideas. El Mundo Sensible consta de  realidades  particulares,  en  él  que  se  da  la multiplicidad,  el  cambio,  la  generación  y la destrucción; es el conjunto de cosas perceptibles por  los sentidos,  cosas materiales, temporales y espaciales.

Argumentos platónicos para la defensa de la Teoría de las Ideas


 Esencia de esta teoría: existen ciertas entidades independientes y  diferentes de las cosas 

del mundo sensible y que  sólo pueden pensarse  como absolutas, inmutables y universales.

EL MITO DE LA CAVERNA, COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA PLATÓNICA


En el libro VII de “República”, Platón presenta su mito más importante y conocido, el mito de la caverna. Platón dice expresamente que el mito quiere ser una metáfora “de nuestra naturaleza respecto de su educación y de su falta de educación”, es decir, sirve para ilustrar cuestiones relativas a la teoría del conocimiento. Pero tiene también claras implicaciones en otros dominios de la filosofía como la ontología, la antropología e incluso la política y la ética; algunos intérpretes han visto en él incluso implicaciones religiosas.El mito describe nuestra situación respecto del conocimiento: al igual que los prisioneros de la caverna que sólo ven las sombras de los objetos, nosotros vivimos en la ignorancia cuando nuestras preocupaciones se refieren al mundo que se ofrece a los sentidos. Sólo la filosofía puede liberarnos y permitirnos salir de la caverna al mundo verdadero o Mundo de las Ideas.








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